viernes, 28 de noviembre de 2025

MAURICIO EL ENCANTO DE OCUMARE y la despedida

 



República Bolivariana de Venezuela
Estado Bolivariano de Miranda
Municipio Tomás Lander
Urbanización Cristóbal Rojas. Sector 01
Coromotanos de Lander
Recopilación: Carmen Josefina Barreto
Ilustración: Andrea de los Ángeles Pérez Peña

Año I                                                          Nº 06


MAURICIO Y LA DESPEDIDA

Mauricio sale de su hogar y 

va caminando como siempre

por lo mullido del monte,

observa los turpiales, las guacharacas y

torditos que lo saludan al pasar,

palmea las aguas

que se levantan en onírico y sensual vuelo

hacia sus amorosos brazos,

toca las plantas y huele las flores

que le regalan sus exquisitos aromas;

el paisaje, en fin, lo va adormeciendo

en atractiva confianza,

sosiego e invitación a disfrutar de

un estar desconocido



una cristalina sensación de paz,

de armonía sin par,

lo hacen escapar de su realidad por

tres días,

mientras su desesperada madre

lo buscaba por todas partes,

llorando con amargura su pérdida.

Pasaron tres días,

Mauricio llega con semblante diferente

con cambios en su fisonomía,

su mirada y oídos percibían lo intangible,

siendo realmente agudos.

Con mucho amor en la mirada,

Mauricio miró a su madre

diciéndole:

"Madre, tengo que irme

tengo que volver a cuidar del bosque y

de los animales,

Toma estas monedas de oro

para que te sostengas mientras vuelvo"

!Adiós, me voy a cuidar de la flora

y de la fauna!.

 Y salió.....

con su morralito cargado de oro,

prodigándole una hermosa melodía 

a la naturaleza que lo abraza






 





MAURICIO EL ENCANTO DE OCUMARE y la represa de Ocumarito

 


República Bolivariana de Venezuela

Estado Bolivariano de Miranda

Municipio Tomás Lander

Urbanización Cristóbal Rojas. Sector 01

Coromotanos de Lander

Proyecto Mauricio el Encanto de Ocumare

Recopilación: Carmen Josefina Barreto

Ilustración: Andrea de los Ángeles Pérez Peña

Año I                                                        Nº 5



MAURICIO EN LA REPRESA

Un día se dá inicio a la construcción de la represa de Ocumare del Tuy; todo iba muy bien, cada trabajador se ocupaba de sus ocupaciones habituales, remoción de escombros,  armado de cabillas, mezclar cemento, etc, allá por el año de 1967.

En la construcción de la hermosa represa, se observa la puesta de sol,

 la cristalina belleza del agua, 

el ruido suave del río al bañar las 

piedras rodantes,

nacaradas;

los albañiles se toman un descanso

sacan de sus bolsos y loncheras


arepas, café, panes y la montan sobre una parrilla

debajo del caliente sol; 

se escucha el freir del queso y las salchichas;

con esto, levantan las tapas para extraer la comida,

cuando

de pronto 

un hombre

con sombrero de cogollo,

vestido de likiliki

y con un morral terciado en el hombro,

los increpa enérgicamente,

acercándose a uno de ellos,

expresando:



con mucha indignación:

"Quién te dio permiso para cambiar

el curso de las aguas??????

Cuenta la leyenda

que el albañil

abandonó abruptamente la obra,

dejó tras de sí su desayuno, bebidas, 

y nunca más regresó

después de recibir semejante impresión

y comentarle a los compañeros,

que 

"por si no lo sabían,

el "reclamante", 

era

nada más y nada menos 


que Mauricio el Encanto y 

Cuidador de Ocumare"









MAURICIO EL ENCANTO DE OCUMARE y Pascual

 


República Bolivariana de Venezuela

Estado Bolivariano de Miranda

Municipio Tomás Lander

Urbanización Cristóbal Rojas. Sector 01

Proyecto Mauricio El Encanto de Ocumare

Recopilación: Carmen Josefina Barreto

Ilustración: Andrea de los Ángeles Pérez Peña


Año: I                                                           Nº 0



MAURICIO Y PASCUAL



Mauricio habita en las cuevas del Peñón, 

una maravilla de la naturaleza;

un fino musgo tapiza las paredes, 

donde se cristalizan las aguas,

las cuales son transparentes y caprichosas

que la embellecen.

Todo esto refleja una luz suave que penetra 

por la gran grieta de entrada,

dando una tonalidad esmeralda, 

donde se dice 

duermen en sus lechos de piedra, 

los encantos, duendes y ninfas.


Pascual, esa madrugada sale de su hogar

con una paca de billetes porque va hacer

una compra de ganado para aumentar su hato.

Va pasando por la cueva

pero todo está muy oscuro,

aunque se siente extraño

tiene temor

y se detiene al lado del tronco de un árbol,

donde coloca sus manos como buscando fortaleza,

casi escondido y

más aún

porque ve una sombra a la entrada de la cueva,

que se mueve de un lado a otro.

Piensa en 

una fiera que lo pueda atacar en cualquier momento,

y se estremece



sólo imaginarlo.

De pronto

la sombra se mueve hacia él....

se le acerca y le habla


"Buenos días Pascual

espero que hagas una buena compra

SUERTE

y cuida bien esos riales.

Adios"






MAURICIO EL ENCANTO DE OCUMARE y la inundación

 

Republica Bolivariana de Venezuela

Estado Bolivariano de Miranda

Municipio Tomás Lander

Urbanización Cristóbal Rojas

Sector 01

Coromotanos de Lander

Proyecto Mauricio El Encanto de Ocumare

Recopilación: Carmen Josefina Barreto

Ilustraciones: Andrea de los Ángeles Pérez Peña


Año I                                                               Nª 3


MAURICIO Y EL JEFE CIVIL en la inundación

El día estaba fresco, la naturaleza armoniosa, las aves volaban posándose en cada fruta que percibían, las mariposas aleteaban con singularidad en melodiosa formación.

Todo era paz, ritmo, esperanza, los pájaros acompañan a los insectos en su búsqueda alimenticia. mientras siembran las semillas almacenadas en su vientre.

Mauricio contempla ese esplendor y decide llegar hasta el centro de Ocumare, con el fin de comprar bastimento, menos sal, porque los encantos no comen sal.

Mientras estaba comprando, el Jefe



Civil ejecutó una redada, porque no conocía a la gente que estaba llegando, entre ellos Mauricio;así que lo llevan a la Jefatura, pues carecía de documentos de identidad y fue encerrado en una celda.
Mauricio por primera vez estña en esa situación y desesperado llamó al Jefe Civil, a quien le dice:
"Vivo en Súcuta, Señor Jefe Civil, 
No soy de por aquí;
sólo vine a comprar bastimento;
mi hogar está en las montañas de Súcuta,
Una vez que compre, me devuelvo"



El Jefe Civil, sin pensar, le responde:
"Hasta que un familiar tuyo te traiga la cédula, 
NO SALES DE AQUÍ

Mauricio con mucha tranquilidad,
 le responde:

"Si yo no vuelvo, la naturaleza me reclamará
y va llover tanto
que se va inundar todo
hasta que yo
salga de aquí"

Todos los presentes 
se burlaron de sus palabras,
pero de pronto
comenzó una lloviznita
cada vez más fuerte,
arreciando más y más,
por lo cual
todo el pueblo se anegó.
Cuando el Jefe Civil
se percató de que sus oficinas
estaban anegadas,
llamó inmediatamente al Jefe de la policía
y le ordenó la inmediata libertad de Mauricio.

Mauricio salió dando las gracias,
logró internarse otra vez en su bosque,
en su montaña
y la tormenta cesó
como 
un corte 
de
 tijeras...............








MAURICIO EL ENCANTO DE OCUMARE y el ganado

 República Bolivariana de Venezuela

Estado Bolivariano de Miranda

Municipio Tomás Lander

Urbanización Cristóbal Rojas. Sector 01

Coromotanos de Lander

Proyecto: Mauricio el Encanto de Ocumare

Recopilación : Carmen Josefina Barreto

Ilustración: Andrea de los Ángeles Pérez Peña


AÑO 1                                                                               Nº 2


MAURICIO Y EL GANADO

Era una calurosa Semana Santa, las familias cercanas a la cueva de El Peñón, se refrescaban en las sabrosas aguas del río Súcuta, o salían al patio a recibir la brisa que peina los arbustos plantados en sus huertos.

Los arrieros acostumbraban sacar su ganado a pastar por esos lugares ricos en gamelotes, por lo que vieron un día a Mauricio corriendo detrás de su ganado, que venía asustado, cansado y desbocado



Mauricio corría y corría, yendo directo hacia la puerta de la cueva, pues ya los animales habían entrado.....

y todos

y todos se quedaron

dentro de la cueva.


De allí en adelante, en todas las Semanas Santas, se oye ruido de ganado en la cueva y se vé a un hombre con sombrero de cogollo, morral terciado en el pecho, que viaja hacia el pueblo para comprar todo lo que pueda, menos sal.... y corre con su ganado.

De este suceso surgió el comentario de la gente, que dice: 
"Ahí va Mauricio con su ganado"
"Directo a la cueva"


Ese es Mauricio
El Encanto de las Aguas





jueves, 27 de noviembre de 2025

MAURICIO EL ENCANTO DE OCUMARE y la sopa

 República Bolivariana de Venezuela

Estado Bolivariano de Miranda

Municipio Tomás Lander

Urbanización Cristóbal Rojas. Sector 01

Coromotanos de Lander

Proyecto Mauricio El Encanto de Ocumare

Recopilación Carmen Josefina Barreto

Ilustración: Andrea de los Ángeles Pérez Pena

ANO 1                                                                               Nº 1

No se preocupen por mí
Yo soy eterno
No moriré jamás

MAURICIO Y LA SOPA

Una familia ocumareña, se prepara a fin de disfrutar en el río Ocumarito, haciendo una buena sopa, que iban a montar allí, llevaban refrescos y su juego de dominó. 

Para la sopa llevaban carne, pollo, verduras variadas, aliños y .......sal.

Llevaban además, los carbones para la lumbre del fogón.

Después de bañarse, el hambre se les arreció y la mayor de los hijos fue a ver la sopa;

en ese preciso instante, cuando destapó la olla, movió con el cucharon su contenido, se levantó un ventarrón, que volteó la olla, botando la sopa al río.

Todos salieron corriendo a recoger los ingredientes, mientras escuchaban a los vecinos gritar:


!Ese fue Mauricio!
!A él no le gusta que le ensucien su casa!


Después que cayó la sopa, todo se calmó y
los visitantes recogieron sus macundales, sus pertenencias, dispuestos a cocinar.....
pero 
en
 su 
casa...
mientras, que más allá 
mucho más allá,
sentado en un árbol,
un hombre con liki liki
sombrero de cogollo, dice:


No se preocupen por mí
Yo soy Mauricio el Encanto de las Aguas.
Soy Eterno y no moriré jamás





domingo, 30 de abril de 2023

¡MILAGRO!... ¿Milagro?

 En estos días me encontraba almorzando en la escuela, a la hora de la salida, una vez que terminé, fui a limpiar el envase y el tenedor, guardé el envase en mi bolso y el tenedor lo coloqué en la mesa de la biblioteca para darle otro sitio de guardado; en ese preciso momento me llama alguien y yo dejo lo que estaba haciendo, que era instantáneo para ver lo que me estaban enseñando. Me levanté, fuí a ver, y me devolví, borrando de mi mente todo rastro de la palabra tenedor.


De regreso, tomé mis bolsos, me despedí y me vine para la casa. Cuando llegué me dispuse a buscar el tenedor en mis bolsos y no lo encontré, (ya tenía el gusanito de la incertidumbre molestándome y pensé ¡cónchale! dejé el tenedor en la escuela).


Al día siguiente, en cuanto llegué, le pregunté y participe a todo el personal,  que había dejado el día anterior un tenedor con las siguientes características: marca Oneida, de florecitas, bien bonito, que era el último recuerdo de un juego de Rena-ware que me quedaba. Igualmente  enseñé una cucharilla sopera que también tengo en uso para cuando estoy fuera de casa, a fin de reconocerlo cuando lo vieran, si es que lo veían. Seguidamente empecé con mis decretos metafísicos: "Espíritu Divino de mi Yo Superior llévame directamente a lo que he perdido"


Ninguna persona se hizo eco de mi pérdida y bueno  pasaron los días, aproximadamente diez, sin ninguna otra mención, ni recuerdos, ni quejas, cuando en la noche, en mi casa, veo dos tenedores juntos, sucios, no  sé dónde, porque lo volé de mi mente; lo cierto es que me fuí a la cocina a lavarlos y cuando lo estaba haciendo, los miré y remiré, y cuál sería mi sorpresa, que pegué un grito: ¡mi tenedor!, ¡mi tenedor! ¡apareció! ¡apareció mi tenedor!. (Se materializó, pero en mi casa, no en la escuela).

 Asombrada, todavía por lo increíble, y aún no salgo de ello, aunque no debía dudarlo ya que no es la primera vez que me ocurren estos milagritos,  para satisfacción de mi vivir, porque la última foto mental que guardo en mi nube, es colocando el tenedor en la mesa de la biblioteca y dejándolo allí para levantarme y salir a ver lo que me estaban enseñando.

Gracias Padre que ya me oíste.